Responsable Técnico-Buscando la Gota Biocida Perfecta 1

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Los  Responsable Técnicos de las empresas de Sanidad Ambiental, a veces nos encontramos “muy solos” ante la toma de decisiones en situaciones complejas, lo comparto con todos mis compañeros nacionales  dentro de la Responsabilidad Técnica dentro de una empresa, no olvidemos que como su nombre indica tenemos la Responsabilidad de dar una solución a un problema concreto mediante una planificación de acciones.

Y recuerdo aquí sus definiciones oficiales;

Real Decreto 830/2010, de 25 de junio, por el que se establece la normativa reguladora de la capacitación para realizar tratamientos con biocidas.

Responsable técnico: persona responsable del diagnóstico de situación, de la planificación, realización y evaluación de los tratamientos, así como de supervisar los posibles riesgos de los mismos y definir las medidas necesarias a adoptar de protección personal y del medio. Asimismo, será responsable de definir las condiciones en las que se deberá realizar la aplicación, y de firmar el certificado del servicio realizado.

Norma europea EN UNE 16636:2015. “Servicios de gestión de plagas, requisitos y competencias”

Responsable Técnico; Persona dentro de un proveedor de servicio profesional que es responsable de asegurar la formación y la competencia de los usuarios profesionales y su cumplimiento dentro del campo de los protocolos de servicio definidos (que incluyen inspección, identificación de plagas, la evaluación de riesgos, la planificación de servicios, evaluación del servicio, definir las condiciones en las que se aplican las medidas de control y la validación de la eficacia de los servicios).

Quizás aquí peco de expresar mi situación personal, pero creo que no temo equivocarme que existen unas razones comunes para ello, en mayor o menor medida.

En la mayoría del territorio nacional, para acceder a la Responsabilidad Técnica de una empresa de Salud Ambiental, hasta hace poco se necesitaba un curso de 25 horas, el llamado Carnet Cualificado (todavía vigente) y en la actualidad se están implantando el curso de Nivel 3 de entre 400 o 500 horas.

Esto para situaciones complejas a veces es insuficiente y no me refiero tanto por la extensión de la formación, sino por la calidad de la misma.

A veces se necesita conocimiento en muchas disciplinas técnicas, para poder dar una buena solución. El tener una diplomatura o una Licenciatura en una carrera técnica dígase Biología, Química, Ingeniera, cualquiera de la de ciencias de la salud, etc. tampoco es ápice para dar una buena solución, aunque ayuda y mucho. Y lo digo por la misma situación hay conocimientos de otras disciplinas que se escapan dentro de una carrera.

Y aquí entro dentro de lo personal y de la experiencia vivida de 26 años en el sector, partiendo desde la base y la base es la aplicación como Técnico de Biocidas, con los cursos homologados y sin estudios superiores. Pero con una cosa más importante: las ganas de aprender, de plantearte el porqué de las cosas, de no quedarte con el conocimiento establecido y cuestionarlo en resumen con el ser  “autodidacta” que es “aquel que se instruye y realiza el aprendizaje de nuevos conocimientos a través de sus propios medios”

“El auto aprendizaje básicamente consiste en la búsqueda individual de la información y asimismo la realización individual de los experimentos y prácticas que correspondan”

Creo que muchos compañeros que comparten la Responsabilidad Técnica, se verán reflejados en lo que digo y puedo asegurar que hace 26 años, si querías “saber” tenias que buscar fuera de los canales establecidos, pues la información era mínima, recordando que los primeros carnets cualificados fueron en 1996, es decir hace 24 años.

Y todo esto lo digo, no para hacerme una oda a mi mismo, esto viene a colación con el post a realizar y su titulo, debido a la entrada en escena del SARV COV 2, te preguntas y te cuestionas muchas cosas, dentro de un tratamiento-aplicación, cosas como:

¿Cómo se comporta un virus aéreo, transmisión por aerosoles?

¿Qué tiene que ver el Movimiento Browniano en todas estas partículas?

¿Son las técnicas que utilizamos las más adecuadas, nebulización, pulverización, etc?

¿Qué tiene que ver la Técnica de Fluidos con todo esto?

¿Qué tamaño de gota seria el más adecuado para todo esto?

¿Se tiene que realizar una nebulización por saturación del ambiente?

¿Cuál es el mejor desinfectante?

y muchas otras.

De esto va este post, que tiene que ver con todo lo que hemos comentado al principio, la solitud, sobre el auto aprendizaje y la formación que tenemos.

Pero como esto podría ser un “tostón” inconmensurablemente largo, me comprometo a seguirlo en próximos post, dentro de los datos que Yo haya podido recopilar.

Con lo cual hoy solo me voy a quedar en dos afirmaciones.

 La Responsabilidad Técnica de una empresa de Salud Ambiental, es una cosa que muchas veces puede ser sencilla y otras tremendamente complicada, pero siempre gratificante y plagada de nuevos retos y que se nos debe reconocer como una profesión eminentemente técnica y muy importante dentro del campo de la Salud Publica (y últimamente no lo está siendo por parte de las autoridades) y por ende dar mi apoyo a todos los Responsables Técnicos.

Y segundo y más importante, que la “formación homologada” que se de en nuestro sector, ya sea por extensión, pero sobre todo por calidad, debe aportar un hecho diferenciador de nuestra profesión que da el valor añadido necesario a la sociedad para los retos que se avecinan que será la única manera en que seamos reconocidos.

Luis Lozano 

Responsable  Técnico

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Carga Viral

No soy médico, ni tengo ninguna carrera de las que puedan desarrollar este tema, así que sólo voy a tratar de publicar datos contrastados y poner sus referencias.

La siguiente definición es una muy simple extraída de la Wikipedia.

“Carga viral es la cuantificación de la infección por virus que se calcula por estimación de la cantidad de partículas virales en los fluidos corporales, como por ejemplo ARN viral por mililitros de sangre.”

Este es y ha sido un indicador usado en la clínica con pacientes con infecciones víricas desde que se dispone de herramientas para la cuantificación de virus de una determinada muestra biológica (usualmente sangre), la “famosa” PCR (o más precisamente la rRT-PCR en el caso del coronavirus). Esta cantidad de partículas víricas por unidad de volumen es la carga viral.

Uno espera que a menor carga viral menor sea la manifestación clínica de la enfermedad. Y ese es el quid, bajar la carga viral para bajar la carga de la enfermedad.

Sea cual sea el método de obtención de una carga viral ésta se suele expresar en escalas logarítmicas de base 10. Para los no muy duchos en interpretar estos números se expresan en copias  por unidad de volumen (usualmente por ml). Entiéndase “copia” como cada una de las secuencias diana de la PCR, es decir y abreviando, que se puede asimilar copia a partícula vírica asumiendo que una partícula vírica contiene una sola copia amplificada por la PCR y que la inmensa mayoría de las copias se encuentran encapsuladas dentro de una partícula vírica con capacidad infectiva.

Se ha observado que en muestras clínicas los infectados presentan en su mayoría una alta carga viral (entre 104 y  108 copias de genoma/ml por muestra naso faríngea o de saliva). (Esto es dentro de un cuerpo humano).

Esto es  lo que le da la facilidad de tranmisibilidad de contagio e infectividad a este virus. Y esta es la principal vía de contagio, la transmisión persona a persona a través de las secreciones de personas infectadas, principalmente por contacto directo con gotas respiratorias de más de 5 micras (capaces de transmitirse a distancias de hasta 2 metros) y las manos o los fómites (cualquier objeto carente de vida) contaminados con estas secreciones seguido del contacto con la mucosa de la boca, nariz u ojos

Extraído de;

 

https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/documentos/20200326_ITCoronavirus.pdf

Otro dato contrastado, extraído del anterior informe es:

La permanencia de SARS-CoV-2 viable en superficies de cobre, cartón, acero inoxidable y plástico ha sido de 4, 24, 48 y 72 horas, respectivamente en condiciones experimentales a 21-23ºC y humedad relativa del 65%, siendo los resultados muy similares a lo observado con SARS-CoV-1.

Del mismo modo, se ha podido detectar el virus en algunas muestras de aire en dos hospitales de Wuhan, a diferentes concentraciones. Si bien la mayoría de las muestras fueron negativas o el virus se detectó en concentraciones muy bajas (menos de 3 copias/m3) en algunos lugares se detectó a mayor concentración: en los baños de pacientes (19 copias/m3) y en las habitaciones designadas para retirar el EPI de los sanitarios (18-42 copias/m3). Tras aumentar la limpieza de los baños y reducir el número de sanitarios usando las habitaciones, se redujeron los contagios. Se desconoce el significado de estos hallazgos y si la cantidad detectada puede ser infectiva . Durante el brote de SARS-CoV-1 de 2003 se pudo detectar la presencia del virus en el aire de habitaciones de pacientes hospitalizados y mediante modelización matemática, se sugirió que la vía aérea pudo ser una vía de transmisión de la infección.

Aparte del informe original:

Aerosol and Surface Stability of SARS-CoV-2 as Compared with SARS-CoV-1

https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMc2004973

“Encontramos que la estabilidad del SARS-CoV-2 era similar a la del SARS-CoV-1 en las circunstancias experimentales probadas.”

“la posibilidad de que las personas infectadas con SARS-CoV-2 eliminen y transmitan el virus mientras están asintomáticos”

Los virus se aplicaron a cobre, cartón, acero inoxidable y plástico mantenidos a una temperatura de 21 a 23°C y 40% de humedad relativa durante 7 días.

Se generaron con el uso de un nebulizador Collison de tres chorros y se alimentaron a un tambor Goldberg para crear un ambiente en aerosol. El inóculo dio como resultado valores de umbral de ciclo entre 20 y 22, similares a los observados en muestras obtenidas del tracto respiratorio superior e inferior en humanos.

Y los resultados son los conocidos.

Si se observan los gráficos se ve la carga viral expresadas en unidades desde que sale de un cuerpo humano, hasta que se deposita en una superficie y con el paso del tiempo se van desactivando en los tiempos ya conocidos.

Después de toda esta documentación técnico-científica, pasamos a nuestra realidad, la que ahora podemos denominar “Gestión de Servicios para el control de Organismos nocivos” nuestra profesión y a los casos que nos encontramos en el día a día actual.

Y todo viene definido en la  norma UNE 16636:2015. “Servicios de gestión de plagas, requisitos y competencias” y del Real Decreto 830/2010, de 25 de junio, por el que se establece la normativa reguladora de la capacitación para realizar tratamientos con biocidas.

El primer punto lo tenemos en la Identificación. Ya tenemos actualmente información suficiente

Hay que pasar al segundo paso Diagnóstico de situación, que irá acompañado de una inspección y una evaluación de riesgos para el cliente y la instalación  y una definición del marco legal de la instalación (No es lo mismo una residencia de ancianos, una industria alimentaria o una oficina, aparte de los requisitos del cliente ya sean propios de él o voluntarios)

En la situación actual, incluiría muy encarecidamente los riesgos para nuestros técnicos.

Sobre el tema de evaluación de riesgos para el cliente y la instalación y los riesgos para nuestros técnicos. Surgen muchas preguntas

Como cual es la carga viral que vamos a encontrar en nuestro cliente y por ende van a encontrar nuestros técnicos, va a ser muy difícil responder a esa pregunta.

Pero que estos estudios están hechos en laboratorio con una simulación de una respiración humana, a una temperatura y una humedad, no sabemos como se va a comportar el virus en otras condiciones de campo, que pueden ser peores o mejores, con otros parámetros y tampoco como se va a comportar según la estación, la primavera está en ciernes.

Sí que existen medios, ya se que lo que voy a decir ahora es un imposible, para comprobar la carga viral de un espacio previo a la aplicación y posterior. Serán métodos parecidos a los que se han realizado los estudios que hemos visto anteriormente, determinar la carga viral ambiental (aire y superficies) mediante una toma de muestras antes y después de las operaciones que pudieran ser comparadas a un estándar determinado. Lamentablemente no existe, que yo sepa, ningún estudio que establezca que carga viral ambiental de coronavirus es necesaria para infectar una persona por lo que no ha sido posible hasta ahora establecer ningún límite seguro de exposición ambiental a este agente.

Ahora es imposible, pero quizás en un futuro, cuando pase esta crisis, la sociedad esté concienciada de lo que es una desinfección y el sector sea capaz de formarse y profesionalizarse en ese campo. Será una buena oportunidad y con esto cumpliríamos uno de los últimos pasos de la norma 16636 Evaluación: Confirmar la eficacia del Servicio y para una desinfección, ésta es la única forma.

Pero no nos desviemos, ¿qué carga vírica vamos a encontrar?. Caso confirmado (Según la OMS) Persona con infección por el 2019-nCoV confirmada mediante pruebas de laboratorio, independientemente de los signos y síntomas clínicos, podría ser  un indicador, pero sabiendo el dato anterior que las personas asintomáticas también pueden presentar carga vírica,  con lo cual el dato de caso confirmado es relativo. Existe otro factor al menos en el estado español, relativamente, se podría tener en cuenta que es la afectación por Edad.

Y con ese dato también se sabe el tipo de instalación que puede ser más proclive a mayor carga virica y desgraciadamente como todos conocemos el sector hospitalario y en sector geriátrico, son dos de ellos.

Todos estos datos  junto con la inspección de la instalación, en el  Diagnóstico de situación que irá acompañada de una inspección y una evaluación de riesgos para el cliente y la instalación.

A continuación se desarrollará el Plan de Gestión actualmente disponemos de varios protocolos de asociaciones , ministerio y comunidades autónomas, que inciden bastante en el tema y profundizan conjuntamente en la limpieza que para  una desinfección puede ser vital.

Luis Lozano 

Responsable  Técnico

Jordi Sanz

Biólogo

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Cuando el VMD ( Diámetro Volumétrico Mediano) es importante- Métodos de Aplicación

Por lo pronto sabemos del SARS-CoV-2, como el responsable principal de todo este desbarajuste social, que se trata de un virus envuelto cuyas partículas tienen un tamaño variable en torno a los 120 nanómetros . Ese es el objetivo al que deben llegar los biocidas que usemos, en este caso desinfectantes con efecto viricida.

También se sabe que este virus se transmite de una persona a otra mediante los aerosoles generados por las personas infectadas con su tos y estornudos bien porque se inhalan directamente, bien porque estas pequeñas gotas producidas durante los estornudos se quedan suspendidas en el aire. El patógeno tiene una vida media de tres horas tras haber sido expulsado en forma de  pequeñas gotitas y se depositan sobre las superficies cercanas. Es allí donde tendrá que llegar el desinfectante elegido para inactivar las partículas. Una vez liberado al medio parece ser que este virus pervive con capacidad infectiva suspendido en el aire unas cuantas horas y sobre superficies unos cuantos días, por lo que puede ser la vía ambiental de infección y debe ser tenida en cuenta  (véase articulo de van Doremalen et. al., 2020), este artículo se ha realizado sobre el SARS-CoV-2 aún habiéndose confinado la persona infectada debidamente en otra parte. También se han descrito persistencias ambientales similares para otros coronavirus causantes de enfermedades en humanos, como el SARS-CoV-1 (vease Kampf et. al). Estos resultados no son descabellados puesto que comparten una estructura vírica parecida. Basándonos en estos estudios el tipo de aplicación para tratar un espacio para SARS-CoV-2 debe alcanzar tanto superficies como volúmenes.

(vease Kampf et. al). realizado sobre SARS-CoV-1

 

articulo de van Doremalen et. al., 2020), este realizado SARS-CoV-2

Un término que lleva décadas introducido en los cursos de capacitación de técnicos de sanidad ambiental en nuestro país (antes conocidos popularmente como cursos DDD) es el de VMD o diámetro volumétrico medio que representa una medida del tamaño medio de las gotas generadas mediante un determinado equipo de aplicación.

Y que de cuanto menos tamaño sean, si las condiciones de temperatura, etc. son favorables,  mejor se conseguirán repartir.

Con estos criterios se pueden elegir los equipos para una aplicación de superficies o volumétrica (ambiental) y sobre el organismo diana que quieres impactar, en este caso el Covid 19, si lo quieres impactar en el ambiente (según lo anterior, queda suspendido en el aire 3 horas) en ese caso utilizar un equipo de gota pequeña, esta misma gota será capaz de tratar superficies de la más recónditas, Aún siendo válida esta técnica para superficies, puedes utilizar otras técnicas como la pulverización, que es una gota de bastante mayor tamaño para tratarlas y puedes utilizar otras técnicas de paño impregnado. Del tiempo de contacto para la desastivación del virus, será motivo de otro post.

Las técnicas y equipos elegidos podrían ser de las siguientes características, aunque difieren diferentes tablas, pero tomemoslas como orientativas.

Nebulización: (de 5 a 50 μm) 

Termonebulización: (de 0,5 a 30 μm) 

Pulverización: (de 100 a 400 μm) 

 

La epidemia por el COVID-19 es un reto para la sanidad ambiental. Este virus representa para muchos una amenaza, incluso para el sector DDD que había postergado la última “D” a actuaciones más bien esporádicas. Si queremos “doblegar la curva” debemos entender la epidemia provocada por el SARS-CoV-2 no como una amenaza sino como una oportunidad. Una oportunidad de mejorar la salud pública hasta que no se consiga una vacuna eficaz.

 

 

Luis Lozano 

Responsable  Técnico

Jordi Sanz

Biólogo

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La ‘d’ minúscula y el trabajo por hacer

Rescato un viejo post Publicado en 2014,  ha llovido desde entonces, pero parece que esta de plena actualidad.

En nuestras empresas todos ponemos tres des, DDD (Desinsectación, Desratización, Desinfección), pero todos sabemos que la tercera de es minúscula.

Según el principio de que lo que no se ve “no te causa problemas”, los roedores se ven, los insectos se ven, pero no vemos las bacterias, hongos, gérmenes, virus, protozoos, etc.

Existen ciertos sectores industriales donde esta tercera de se ve con más frecuencia, especialmente el hospitalario y alimentario.

El trabajo por hacer es doble. El más importante tiene que ver con nosotros mismos como sector y como especialistas en el tema. Lo somos o deberíamos serlo, y deberíamos concienciarnos de la importancia de nuestro sector en este campo. Concienciar a todo el mundo empezando por los organismos oficiales, en especial todo lo relacionado con la Salud Pública, pero ¿por qué no a la población en general? Ahí es donde están los casos.

La verdad es que me siento hastiado de solo leer o escuchar, por los diferentes medios de comunicación, casos, la mayoría de ellos sensacionalistas y por falta de noticias, de legionelosis o salmonelosis u otros brotes periódicos. También me hastía el ver que las empresas o asociaciones los publicitan, amplifican y redactan manuales (que está bien de cierta forma porque es una forma de concienciación). Pero el verdadero doble trabajo empieza aquí, solo leyendo el Boletín Epidemiológico de cualquier provincia, en este caso tomo la mía, descubrimos de lo que estamos hablando. Solo hay que ver los casos y los causantes y en ellos está la tercera d.

Este esta extractado del Boletín Epidemiológico de Cataluña de julio de 2019, señala la Declaración de microorganismos al Sistema de Notificación Microbiológica de Catalunya

Cuántos de estos casos se hubieran se hubieran solucionado con una actuación DDD y, si se mira bien, en que ámbitos se están produciendo.

Queremos ser en verdad proveedores de servicios para la Salud Pública.

Queremos que nuestra tercera D sea MAYÚSCULA

Buen trabajo.

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Luis Lozano

Responsable   Técnico

SIGEAM S.L.